Tesoros oxidados. Descubriendo el interior de mi coraza

¡No es para tanto!… ¡Sonríe hombre!, que la vida son dos días… ¡Con todo lo que tienes y te quejas!… ¡Como vuelvas a enfadarte, castigado estás! Y mientras tanto, voy creciendo y voy dejando atrás esa piel que me ha visto crecer, suave, aterciopelada, con una elasticidad asombrosa, brillante y radiante. Esperaba que, como dicen,Sigue leyendo «Tesoros oxidados. Descubriendo el interior de mi coraza»